Es estúpido que me deje consolar por una persona a quien imagino muerta, es como decir "Lloro por el muerto y el muerto me consuela", es absurdo.
Pero así es.
Mi vida es absurda, me he llenado la cabeza con libros historias románticas (muy a mi pesar, ya que considero que esos libros son para nenas... pero en mi avidez por leer y mantener la mente ocupada para no pensar en el muerto, acepto donaciones de todo tipo de libros... y muchos de ellos me recuerdan a él) , en todos esos libros, prevalece la idea de "en el amor y la guerra, todo se vale" y, me la he tomado muy, muy en serio.
Me hace daño, lo sé. Pero en estos momentos de mi vida, soy como una especie de cocainómano consumado, no puedo vivir sin él.
Explico la situación de imaginarlo muerto:
Él es... la persona más impredecible del mundo en cuanto a actitud y decisión se refiere (ya que si hablamos de puntualidad y compromiso, es totalmente predecible: al final siempre queda mal), hace años que nuestra eterna relación terminó.. pero también hace años que seguíamos en contacto, y hace años que salimos.
Cuando digo que la relación terminó... TERMINÓ (puf! así, se esfumó, se acabó el amor, la confianza, etc. Cada quien tomó su camino distinto).
Cuando digo que seguíamos en contacto es que aún nos veíamos para charlar, como amigos.
Cuando digo que salimos, es cuando Troya empieza a arder y es aquí donde él empezó a hacer de muerto viviente, de traidor a consuelo, de mentira a hombro para llorar, de cruel e insensible a tierno y comprensible... Absurdo ¿no?
Salimos sin un compromiso, de ningún tipo. La relación se alimenta de la confianza que deposito en él, del cariño que él expresa... y de que ya había dicho que soy una adicta consumada y no puedo dejarlo. Entre la confianza que tengo en él (que cada día se ve más tijereada, rasgada, sucia y escupida) están los lapsos en que la traiciona. Y en la traición más grande que expresamente jamás le he perdonado ni jamás le perdonaré, es aquella del día Viernes antes mencionado, donde mi vida se volvió un infierno. Es ahí donde él murió para mi... y donde empecé a llorarle todos los días, imaginando que así superaría las etapas de duelo. Y es donde a él le entró un poco de remordimiento de conciencia y quiso arreglarlo (o tal vez fregarlo más, no sé) y comenzó a hacer sus visitas frecuentes, a tratar de ganarse la confianza nuevamente y tratar de hacerme recobrar entereza, fuerza y... bueno, todo porque yo realmente estaba deshecha.
Sus visitas me ayudan mucho... sólo en el tiempo que dura la visita. Me da ánimo, me abraza, me besa, me tranquiliza, me hace soñar y convencerme de que la vida sigue. Y yo lo miro y sé que mientras él esté conmigo, la vida sigue y vale la pena vivirla. Él me hace reir mucho, siempre que puede, hace todo lo posible por hacerme pasar un buen momento, aleja toda la tristeza que pueda perturbarme. A veces, aún cuando no dice nada, sus ojos cafés tan serenos me dan esperanza, me hablan en ese lenguaje que sólo él y yo entendemos. Y me siento en el cielo, soy tan feliz cuando él está conmigo, cuando sonríe, cuando me mira... ¡Dios! la forma en que me mira, me hace pensar que me necesita. El toque de su mano me dice que siempre estará conmigo, aún cuando me derrumbe.
Pero cuando se va, todo ese sentimiento se cae, porque no existe ninguna seguridad, ninguna garantía de que así será. Siempre que se marcha, un atisbo de duda se asoma en sus ojos. Es cuando el duelo cae nuevamente sobre mi. Él sólo existe cuando está conmigo, después sólo queda me queda ese vacío en el pecho, el que no se llena nunca. Esa incertidumbre, ese miedo, esa duda... porque todo es secreto, porque sólo yo sé que está conmigo cuando está conmigo, pero nadie más lo sabe, porque él no quiere que nadie lo sepa.
Sólo yo sé que me quiere... aunque no tengo esa seguridad, porque me lo dice a mí, siempre me lo dice a mí... pero sé que lo ha negado cuando alguien lo pregunta. Sé que yo sólo soy "una amiga" cuando alguien más nos ve juntos.
Es absurdo poder confiar... es engañoso. Alguien que demuestra que te ama mientras está contigo, me atrevo a decir que lo demuestra, pero mientras nadie lo sepa.
No hay cosa que duela más en el alma que pronunciar las palabras mortíferas "Te amo" y recibir silencio como respuesta.
Me he devanado los sesos imaginando que esa es la respuesta definitiva a mi eterna pregunta. Es la razón por la cual mi esperanza debería caerse del delgado hilo que la sujeta. Pero por alguna estúpida razón, no se cae.
Tal vez es porque soy idiota. El chico claramente me está diciendo "No te amo" respondiendo con ese silencio ante semejante revelación... pero ¿por qué sigue atormentándome con su presencia?
(...)
Monday, March 26, 2012
Sunday, March 25, 2012
Recorte 1
Me parece idiota que digas "ojalá tu día mejore", porque tú, más que nadie, sabe que hace años que mis días no mejoran, tampoco empeoran, simplemente permanecen iguales siempre: sin esperanzas.
Hoy hice una analogía sobre lo que sucede entre tú y yo (no digo nosotros, porque hace años que el "nosotros" ya no existe):
Te esperé, con esa esperanza efímera que sólo existe cuando alguien dibuja un faro en medio del negro mar tumultuoso en el que vivo. Añoré que llegaras a mi lado, no importa cuán tarde fuera, ésta vez, prometiste llegar a tiempo. Y te creí, como lo hago cuando de veras confío en ti.
Pensé que llegarías hambriento, y como en aquél lugar en medio de la nada no hay dónde comprar más nada, te guardé parte de mi porción... y por si a caso no fuera suficiente, conducí hasta el pueblo más cercano para reabastecerme.
Y por supuesto, no llegaste.
Enviaste el funesto mensaje excusándote y sentí cómo todas esas minúsculas y cristalinas esperanzas que tenía sujetas entre telarañas dentro de mi mente cayeron al piso estrepitosamente. Se rompieron todas, claro está.
Es curioso que, hace años que siento lo mismo, te he estado esperando, pero en un sentido no tan literal.
Hace años que espero que regreses, y no haces más que excusarte y pedir disculpas, pero no llegas nunca.
Todavía recuerdo el día en que caí en cuenta que te habías ido, no sé si para siempre o no quise pensarlo así.
Era viernes.
Recuerdo cuánto dolor sentí esa tarde y cómo siguió quemando por la noche. Recuerdo cuánto dolía la humillación, la vergüenza, la incertidumbre.
Recuerdo cómo vi pasar una a una las horas. Lloré tanto, me dolía tanto en el interior que necesitaba llorar para que esa sensación se fuera. Pero no era así.
Lloraba y sentía que me desgarraba la garganta. Me sentía sola, desesperada... sentía que me habían abandonado de una forma muy humillante. Tenía tanto coraje en mi interior, pero no podía mas que desgarrarme la piel con las uñas, para que aquél dolor interno saliera a la superficie y dejara de perforarme el alma. En ratos, dejaba de llorar, porque mis ojos se habían secado, y el dolor reaparecía, entonces, me desnudaba y me hacía un ovillo, me recostaba en el suelo desnudo y frio, sintiendo cómo se helaba mi cuerpo. Deseaba morir en aquél momento, en aquella posición. Sentía cómo el calor abandonaba mi cuerpo, y el frío del suelo se apoderaba de mi interior, deseaba que se terminara el sufrimiento, quería morirme ahí...
Nunca pensé que la mañana fuera mejor. Y no lo fue.
Amaneció frente a mis ojos, hinchados y rojos de no dormir y de llorar interrumpidamente durante la noche.
A partir de ese día, la vida se volvió un infierno.
Desde entonces, he tenido la impresión de que todos los días, soy arrastrada a vivir una vida a la que ya renuncié, todos los días, me levantaba sin ánimo, sin ganas, sin una idea fija de para qué levantarse.
"¿Para qué levantarse si todo está perdido?" Pero aún así, me levantaba todos los días a continuar viviendo, sin saber qué esperar.
Pero me sentía devastada.
Mis sueños, mis ilusiones y mis esperanzas se habían ido con él.
Con él.
"Es increíble el poder que le has dado a él para fregarte la vida", me lo dijo una vez una psicóloga, que nunca pudo comprenderme. Entiendo el significado de lo que dijo, y entiendo el poder que le di.
Pero nunca pude renunciar a él.
Así que ideé que había muerto.
Lo creí con mi alma y me convencí de aquello, tal vez así pudiera superar una etapa de luto y continuar con mi vida.
Pero fue peor, es una idea horrible cuando la persona que ideaste muerta, a veces te llama por teléfono y va a tu casa.... va a casa a reconfortarte y ayudarte a que superes tu depresión.
"Ayudarte"... lo que él no sabe, o ignora o no le importa, es que realmente no te está ayudando, sino que te está hundiendo más.
Pero, no quiero que deje de abrazarme, ni de dejarme llorar en sus brazos. Quiero que permanezca conmigo, aunque en realidad esté llorando con él... por él.
(...)
Hoy hice una analogía sobre lo que sucede entre tú y yo (no digo nosotros, porque hace años que el "nosotros" ya no existe):
Te esperé, con esa esperanza efímera que sólo existe cuando alguien dibuja un faro en medio del negro mar tumultuoso en el que vivo. Añoré que llegaras a mi lado, no importa cuán tarde fuera, ésta vez, prometiste llegar a tiempo. Y te creí, como lo hago cuando de veras confío en ti.
Pensé que llegarías hambriento, y como en aquél lugar en medio de la nada no hay dónde comprar más nada, te guardé parte de mi porción... y por si a caso no fuera suficiente, conducí hasta el pueblo más cercano para reabastecerme.
Y por supuesto, no llegaste.
Enviaste el funesto mensaje excusándote y sentí cómo todas esas minúsculas y cristalinas esperanzas que tenía sujetas entre telarañas dentro de mi mente cayeron al piso estrepitosamente. Se rompieron todas, claro está.
Es curioso que, hace años que siento lo mismo, te he estado esperando, pero en un sentido no tan literal.
Hace años que espero que regreses, y no haces más que excusarte y pedir disculpas, pero no llegas nunca.
Todavía recuerdo el día en que caí en cuenta que te habías ido, no sé si para siempre o no quise pensarlo así.
Era viernes.
Recuerdo cuánto dolor sentí esa tarde y cómo siguió quemando por la noche. Recuerdo cuánto dolía la humillación, la vergüenza, la incertidumbre.
Recuerdo cómo vi pasar una a una las horas. Lloré tanto, me dolía tanto en el interior que necesitaba llorar para que esa sensación se fuera. Pero no era así.
Lloraba y sentía que me desgarraba la garganta. Me sentía sola, desesperada... sentía que me habían abandonado de una forma muy humillante. Tenía tanto coraje en mi interior, pero no podía mas que desgarrarme la piel con las uñas, para que aquél dolor interno saliera a la superficie y dejara de perforarme el alma. En ratos, dejaba de llorar, porque mis ojos se habían secado, y el dolor reaparecía, entonces, me desnudaba y me hacía un ovillo, me recostaba en el suelo desnudo y frio, sintiendo cómo se helaba mi cuerpo. Deseaba morir en aquél momento, en aquella posición. Sentía cómo el calor abandonaba mi cuerpo, y el frío del suelo se apoderaba de mi interior, deseaba que se terminara el sufrimiento, quería morirme ahí...
Nunca pensé que la mañana fuera mejor. Y no lo fue.
Amaneció frente a mis ojos, hinchados y rojos de no dormir y de llorar interrumpidamente durante la noche.
A partir de ese día, la vida se volvió un infierno.
Desde entonces, he tenido la impresión de que todos los días, soy arrastrada a vivir una vida a la que ya renuncié, todos los días, me levantaba sin ánimo, sin ganas, sin una idea fija de para qué levantarse.
"¿Para qué levantarse si todo está perdido?" Pero aún así, me levantaba todos los días a continuar viviendo, sin saber qué esperar.
Pero me sentía devastada.
Mis sueños, mis ilusiones y mis esperanzas se habían ido con él.
Con él.
"Es increíble el poder que le has dado a él para fregarte la vida", me lo dijo una vez una psicóloga, que nunca pudo comprenderme. Entiendo el significado de lo que dijo, y entiendo el poder que le di.
Pero nunca pude renunciar a él.
Así que ideé que había muerto.
Lo creí con mi alma y me convencí de aquello, tal vez así pudiera superar una etapa de luto y continuar con mi vida.
Pero fue peor, es una idea horrible cuando la persona que ideaste muerta, a veces te llama por teléfono y va a tu casa.... va a casa a reconfortarte y ayudarte a que superes tu depresión.
"Ayudarte"... lo que él no sabe, o ignora o no le importa, es que realmente no te está ayudando, sino que te está hundiendo más.
Pero, no quiero que deje de abrazarme, ni de dejarme llorar en sus brazos. Quiero que permanezca conmigo, aunque en realidad esté llorando con él... por él.
(...)
Tuesday, March 13, 2012
¿Qué tan difícil es pronunciar un 'Te amo' y sentirlo desde el fondo de tu alma?
¿Qué planeta hay que visitar para sentirse una princesa al lado del hombre que la ama? No un príncipe, ni azul ni amarillo: tan sólo una persona real, que esté dispuesto a compartir más que su cuerpo y vida.
¿Dónde escribieron mi película? Se equivocaron de guión. Yo quiero una película romántica, una de amor verdadero, de esas que ves mientras sonríes y se te llenan de lágrimas los ojos pensando 'Dios, qué feliz sería'
¿A dónde se va el amor cuando se termina?¿Alguna vez se termina?
¿Qué pasa con todas esas palabras que se dijeron, con esas sonrisas que se dedicaron, con todas las miradas?¿a dónde van todos los besos y las caricias?¿a dónde se va todo el placer?
Alguna vez pensé que el amor que no se expresa, se queda en nuestro interior y se fermenta y se transforma en odio...
Tal vez por eso las personas no mueran de amor, pero sí mueran envenenadas con su propio odio, con el veneno que se encerró dentro de su cuerpo.
Eso me pasa a mi.
Tenía tanto amor en mi interior y lentamente se va transformando en odio... y después en veneno.
nadH.
¿Qué planeta hay que visitar para sentirse una princesa al lado del hombre que la ama? No un príncipe, ni azul ni amarillo: tan sólo una persona real, que esté dispuesto a compartir más que su cuerpo y vida.
¿Dónde escribieron mi película? Se equivocaron de guión. Yo quiero una película romántica, una de amor verdadero, de esas que ves mientras sonríes y se te llenan de lágrimas los ojos pensando 'Dios, qué feliz sería'
¿A dónde se va el amor cuando se termina?¿Alguna vez se termina?
¿Qué pasa con todas esas palabras que se dijeron, con esas sonrisas que se dedicaron, con todas las miradas?¿a dónde van todos los besos y las caricias?¿a dónde se va todo el placer?
Alguna vez pensé que el amor que no se expresa, se queda en nuestro interior y se fermenta y se transforma en odio...
Tal vez por eso las personas no mueran de amor, pero sí mueran envenenadas con su propio odio, con el veneno que se encerró dentro de su cuerpo.
Eso me pasa a mi.
Tenía tanto amor en mi interior y lentamente se va transformando en odio... y después en veneno.
nadH.
Wednesday, February 29, 2012
...
Empiezo a sentir una perspectiva diferente de la vida ahora que no tengo trabajo, ni estudio y no tengo pareja desde hace mucho...
La vida, no vale nada cuando uno se siente tan inútil.
Me levanto, me quedo en cama toda la mañana. Veo las vacantes de empleo por internet y después me dirijo al sillón a ver tele. Bajo a comer. Después subo a ver tele.. o dormir otra vez.
Me siento muy deprimida.
-
nadH
La vida, no vale nada cuando uno se siente tan inútil.
Me levanto, me quedo en cama toda la mañana. Veo las vacantes de empleo por internet y después me dirijo al sillón a ver tele. Bajo a comer. Después subo a ver tele.. o dormir otra vez.
Me siento muy deprimida.
-
nadH
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