A veces te extraño tanto... reprimo las ganas de llorar el día entero y me desmorono en las noches. Yo sola. En mi cuarto.
A veces, me siento tan sola... en verdad pienso que lo estoy, porque no puedo contarle a nadie cuánto te extraño, no puedo hablar con nadie porque nadie me escucharía. Si lloro en público, estoy segura que mi mamá me lo reprocharía, se enojaría conmigo y después ella se sentiría mal. Mi llanto en casa causa problemas. No puedo llorar por ti frente a ellos. Tal vez saben que estoy triste, pero no se imaginan hasta qué grado. Porque no se los digo.
¿Por qué te extraño? ¿por qué?...
Porque has sido mi amigo por 10 años. A quien yo considero mi amigo. Mi verdadero amigo. Si no fuera porque te amo, te consideraría mi hermano. Mi familia. Has sido mi soporte, mi apoyo, la persona en quien confío. La única en quien confío. Tal vez hago mal en quererte tanto, pero siento que eres la persona que en realidad me quiere.
Nunca me sentí querida en realidad. Nunca.
Mis padres me abrazan sólo en Navidad, en Año Nuevo.. en mi cumpleaños. Jamás me dicen que me quieren. Jamás me dicen que están orgullosos de mi. Nunca me dan palabras de aliento. Nunca sentí su apoyo en los deportes, de hecho, nisiquiera les importaba, supongo que para ellos era un gasto más... un gasto innecesario. Realmente, no siento que mi familia me quiera... en cambio, tú me quisiste desde el principio... y yo a ti.
Siempre fui y siempre he sido una persona muy fria, no hablo mucho con las demás personas, no caigo bien a muchos y tú me aceptaste así.
Contigo podía experimentar todo el amor que nunca había sentido, el que nunca me habían dado. Es cierto que cuando tengo un mal día, y me abrazas... todo mi interior se calma. Me siento en paz. Me siento tranquila, como si nada malo pudiera ocurrir.
Ahora sólo siento que me diste la espalda. No tengo a nadie a quien querer. No tengo a nadie que me quiera a mi...o por lo menos, que lo demuestre. Nadie me acaricia, nadie me besa, nadie me abraza... ya no hay palabras de aliento, ya no hay sonriras... maldita sea!! nisiquiera me dan los buenos días!! Me levanto y aquí no soy nadie, nadie me habla. Me paso el día entero viendo TV porque no tengo con quien charlar.
A veces siento que no tengo familia.
Te extraño. Pero, no importa que te lo diga. Te lo he dicho siempre.
A ti sólo te importa tu empleo. Decir que haces cosas por mi... haces todo, menos darme cariño. Haces todo y sin embargo nada.
A veces siento que sigo sosteniéndome de nada. Porque ya no eres nada.
Ojalá entendieras... ojalá me entendieras y dejaras de mirarme como un estorbo, como una molestia. Eso siento que soy para ti. He estado a tu lado este "último tiempo" a base de promesas sin plazo, a base de mentiras, a base de un "mañana" que no llega nunca.
No puedes seguir manteniendome a tu lado a base de promesas ilusorias. Yo seguiría, pero necesito poner un fin antes de que termine consumiendome.
Te extraño. Lo he dicho infinidad de veces. He llorado frente a ti. He llorado a tus espaldas. He llorado todas las noches.... y sólo siento impotencia, porque también, te he rogado.
Te extraño. Aún cuando me has rechazado, me has ignorado, me has lastimado. Porque, en "otra vida" (como acostumbro a decir cuando éramos felices") te quise. Te amé. Y el amor no se olvida así nadamás, como lo hiciste tú.
El amor prevalece, por lo visto sólo en mi memoria. A estas alturas, creo que ni el corazón puede sentir ya.
Tal vez algún día, me enamore otra vez y pueda olvidar todo el dolor que me causaste. Olvidaré el dolor. Olvidaré el odio. Olvidaré el rencor.
Pero jamás, jamás olvidaré que te amé. Que te amo.
(...)
Sunday, April 08, 2012
Thursday, March 29, 2012
Recorte 5
Me da miedo.
Incluso dejarle un comentario en su FaceBook me da miedo, porque me siento juzgada, siento que todos los demás podrán ver que soy vulnerable y que áun siento muchas cosas por él. Me siento humillada.
No me gusta sentirme vulnerable ni débil y muchas personas que no me conocen muy bien, tienen esa idea de mi: que soy una persona fuerte e independiente, que soy una persona alegre y calmada... y yo digo que se equivocan. No me considero fuerte, ni valiente... sino todo lo contrario, nisiquiera soy independiente, no tengo la libertad de viajar tanto como quisiera por el simple hecho de ser mujer y "no vaya a pasarle algo" "no vayan a hacerle algo". Me he visto recluida en mi casa, en mi habitación por muchos años, por no contar con aprobación para salir, por no tener esa fuerza ni esa determinación para decir "me largo porque quiero".. No puedo hacerlo. Debo admitir que, después de todas las cosas que la gente dice, me da miedo viajar sola. Más de la manera en que me gustaría hacerlo: viajera, mochilera, explorar el mundo, conocer sus rincones menos turísticos... es mi sueño, un sueño al que siento que no puedo acceder sola.
Siempre pensé que lograría ese sueño con él, que él sería la persona que caminaría a mi lado, mi compañero incondicional... y lo era cuando lo conocí y por eso me enamoré de él. Es una pena que el destino haya tenido un plan totalmente diferente, y de esa persona que conocí, ya no quede ni la quinta parte... aunque yo me aferro a que sí. Creo que es, en gran parte por lo que no puedo (no quiero) separarme de él.. porque, sigo enamorada de esa persona, aunque ya no exista.
Él era una persona que me complementaba, que me hacía feliz, que me hacía sentir amada... pero ya no lo hace. Cada vez es más frio, más incomprensible, cada vez se convierte en un patán que no es quien yo amaba... y me cuesta mucho darme cuenta de ello, porque yo le construí un pedestal, para mi era perfecto y no quiero ver que ya no lo es.
¿Quien es él realmente? ¿todavía es la persona que me hacía sentir única? Seguro que existen más.
La pregunta que intento responder escribiendo todas estas tonterías, realmente es: ¿Quien soy yo? ¿qué es lo que realmente quiero? ¿hacia dónde quiero llegar?
Me considero una soñadora.
Una persona con una imaginación bastante amplia, muy creativa. Me gustan mucho los colores, lo psicodélico, la naturaleza, las flores, las mariposas, salir a acampar, caminar por senderos sin rumbo, el olor a lluvia en los campos, la tierra mojada. Me gusta hacer ejercicio, adoro Capoeira, nadar, correr, caminar, salir en bicicleta, Yoga...
Si yo pudiera tener la vida perfecta, elegiría una vida en su mayoría nómada. Me gustaría viajar lo más posible, y en las situaciones sedentarias, me gustaría tener tiempo para practicar deportes. Adoro el campismo, algo que creo influyó de cierta manera en él, no sé si antes de conocerme practicaba tanto el campismo, o terminó amándolo después de conocerme a mi. Yo aprendí de él el ciclismo, el down hill era algo que me apasionaba mucho cuando estaba en preparatoria, en la época en que él y yo eramos inseparables. Yo disfrutaba mucho las salidas al campo a practicar down hill, y las competencias y exhibiciones eran algo que no podíamos perdernos... eran buenos tiempos.
Yo heredé de mis padres el gusto por viajar, salir a donde el ruido no pueda molestarnos, encontar el verdadero sentido de la palabra: relajarse, y para mi los viajes son cosas muy preciadas.
Me gustaría ser un alma libre, aunque en estos momentos, me veo agobiada por mi carrera y las decisiones que tomé. Me atrevo a decir que odio mi carrera y odio la idea de permanecer en la misma ciudad toda mi vida. Es verdad que aquí nací, pero no por eso estoy obligada a vivir aquí toda la vida. No quiero ser una rata de laboratorio toda la vida ni vivir encerrada en la industria, eso para mi no es vida... pero no sé que hacer.
Quiero un cambio de 360 grados.. aunque, no sé ni por dónde empezar.
Me gusta llorar.
Sé que no es una declaración que todas las personas encuentren lógica, pero es así.
A veces, siento que he acumulado tanto dolor dentro de mi, por mi culpa, por mis decisiones, a veces siento que tiene mucho que ver con mi dependencia a él, pero son cosas que yo provoqué..
Llorar es algo que he hecho casi todas las noches desde hace poco más de 3 años.
(...)
Incluso dejarle un comentario en su FaceBook me da miedo, porque me siento juzgada, siento que todos los demás podrán ver que soy vulnerable y que áun siento muchas cosas por él. Me siento humillada.
No me gusta sentirme vulnerable ni débil y muchas personas que no me conocen muy bien, tienen esa idea de mi: que soy una persona fuerte e independiente, que soy una persona alegre y calmada... y yo digo que se equivocan. No me considero fuerte, ni valiente... sino todo lo contrario, nisiquiera soy independiente, no tengo la libertad de viajar tanto como quisiera por el simple hecho de ser mujer y "no vaya a pasarle algo" "no vayan a hacerle algo". Me he visto recluida en mi casa, en mi habitación por muchos años, por no contar con aprobación para salir, por no tener esa fuerza ni esa determinación para decir "me largo porque quiero".. No puedo hacerlo. Debo admitir que, después de todas las cosas que la gente dice, me da miedo viajar sola. Más de la manera en que me gustaría hacerlo: viajera, mochilera, explorar el mundo, conocer sus rincones menos turísticos... es mi sueño, un sueño al que siento que no puedo acceder sola.
Siempre pensé que lograría ese sueño con él, que él sería la persona que caminaría a mi lado, mi compañero incondicional... y lo era cuando lo conocí y por eso me enamoré de él. Es una pena que el destino haya tenido un plan totalmente diferente, y de esa persona que conocí, ya no quede ni la quinta parte... aunque yo me aferro a que sí. Creo que es, en gran parte por lo que no puedo (no quiero) separarme de él.. porque, sigo enamorada de esa persona, aunque ya no exista.
Él era una persona que me complementaba, que me hacía feliz, que me hacía sentir amada... pero ya no lo hace. Cada vez es más frio, más incomprensible, cada vez se convierte en un patán que no es quien yo amaba... y me cuesta mucho darme cuenta de ello, porque yo le construí un pedestal, para mi era perfecto y no quiero ver que ya no lo es.
¿Quien es él realmente? ¿todavía es la persona que me hacía sentir única? Seguro que existen más.
La pregunta que intento responder escribiendo todas estas tonterías, realmente es: ¿Quien soy yo? ¿qué es lo que realmente quiero? ¿hacia dónde quiero llegar?
Me considero una soñadora.
Una persona con una imaginación bastante amplia, muy creativa. Me gustan mucho los colores, lo psicodélico, la naturaleza, las flores, las mariposas, salir a acampar, caminar por senderos sin rumbo, el olor a lluvia en los campos, la tierra mojada. Me gusta hacer ejercicio, adoro Capoeira, nadar, correr, caminar, salir en bicicleta, Yoga...
Si yo pudiera tener la vida perfecta, elegiría una vida en su mayoría nómada. Me gustaría viajar lo más posible, y en las situaciones sedentarias, me gustaría tener tiempo para practicar deportes. Adoro el campismo, algo que creo influyó de cierta manera en él, no sé si antes de conocerme practicaba tanto el campismo, o terminó amándolo después de conocerme a mi. Yo aprendí de él el ciclismo, el down hill era algo que me apasionaba mucho cuando estaba en preparatoria, en la época en que él y yo eramos inseparables. Yo disfrutaba mucho las salidas al campo a practicar down hill, y las competencias y exhibiciones eran algo que no podíamos perdernos... eran buenos tiempos.
Yo heredé de mis padres el gusto por viajar, salir a donde el ruido no pueda molestarnos, encontar el verdadero sentido de la palabra: relajarse, y para mi los viajes son cosas muy preciadas.
Me gustaría ser un alma libre, aunque en estos momentos, me veo agobiada por mi carrera y las decisiones que tomé. Me atrevo a decir que odio mi carrera y odio la idea de permanecer en la misma ciudad toda mi vida. Es verdad que aquí nací, pero no por eso estoy obligada a vivir aquí toda la vida. No quiero ser una rata de laboratorio toda la vida ni vivir encerrada en la industria, eso para mi no es vida... pero no sé que hacer.
Quiero un cambio de 360 grados.. aunque, no sé ni por dónde empezar.
Me gusta llorar.
Sé que no es una declaración que todas las personas encuentren lógica, pero es así.
A veces, siento que he acumulado tanto dolor dentro de mi, por mi culpa, por mis decisiones, a veces siento que tiene mucho que ver con mi dependencia a él, pero son cosas que yo provoqué..
Llorar es algo que he hecho casi todas las noches desde hace poco más de 3 años.
(...)
Wednesday, March 28, 2012
Recorte 4
Lo amo.
Indudablemente lo amo.
PERO... siempre hay un pero en todos lados, en todas las relaciones.. siempre existe ese maldito y estúpido "pero".
Su comportamiento y su actitud son extraños, me genera muchas dudas. Es perfecto, amable, tierno, carismático, comprensivo.. pero sólo mientras está conmigo, y como ya lo había dicho antes: sólo mientras él y yo lo sepamos.
No me permite abrazarlo ni besarlo en público, nisiquiera en algún lugar donde nadie nos conoce, sólo tengo derecho a ese privilegio cuando está solo conmigo. Ni qué decir de las demostraciones afectuosas frente a la familia... y es mucho MUCHO más restrictivo cuando quiero hacer una demostración afectuosa frente a sus amigos.
Me da miedo.
Su actitud me da miedo y me hace sentir humillada.
No cuando es amable conmigo, cuando sale conmigo y me confía muchas cosas de su vida, en esos momentos no tengo mente para pensar en ninguna otra cosa, en esos momentos nada me preocupa, el momento me parece perfecto. Pero cuando hace algo que me incomoda, cuando me evita en público, cuando guarda su distancia conmigo, cuando no me toma en cuenta para algunas actividades donde antes sí me consideraba, es cuando me lleno de miedo. No puedo evitar recordar todo lo que ha sucedido, aún cuando él me diga que lo olvide, yo no puedo. Ese viernes fue una experiencia traumática, puesto que quedé en evidencia frente a toda su familia, él no imagina la humillación que sentí, no puede comprenderlo, porque para él la situación no fue tan delicada, porque él no la vivió.
Cuando él me evita, cuando me deja plantada, cuando queda mal, cuando yo espero algo de su parte y no lo hace, revivo todo eso: me siento humillada.
¿Estoy mal? ¿debería olvidarlo y ya? ¿debería dejar de reprocharlo?
Ya pasó, terminó.. pero dejó una herida dentro de mí, una herida que jamás sanó completamente y que frecuentemente sangra... sangra y se ve reprochada por él.
Recuerdo que pidió disculpas... aunque no lo recuerdo con claridad, o sus disculpas no estuvieron a la altura de la situación. Yo hubiera esperado por lo menos un ramo de flores y una disculpa, hubiera esperado que una situación así no se repitiera, hubiera esperado su sinceridad y no su silencio; hubiera esperado que no volviera a mentir... y sin embarlo lo hizo.
Esa "disculpa" que él intentó, aquella que yo le pedí con tanto ahínco, aquella que yo esperaba, ese viaje, esa experiencia para pasar tiempo con él.. fue maravillosa, pero al final fue eclipsada por aquél velo de mentiras que él inventó. Mentiras que no me afectan directamente, pero que hicieron que disminuyera mi confianza hacia él... que me hicieron dar cuenta, de que él no confía en mi. Intentó enmendar un error con otro.
Mi confianza se vio disminuida... y qué decir de mi integridad.
Otra vez me sentí devastada, otra vez me sentí humillada.
Y ésta vez, él me regaló enojo, indignación. Me regaló silencio y distanciamiento.
En ambas ocasiones, yo sentí que me dejó sola.
Actualmente, me cuesta mucho trabajo confiar en él. Creo que es un completo desconocido. A veces siento que ya no me conoce tampoco a mi... pero yo estoy segura de que no tengo idea de quien sea él. Es una persona que me exige que olvide el pasado, haciéndome revivirlo en cada ocasión, sin hacer el mínimo esfuerzo por ayudarme a superarlo.
Me ayuda a olvidarlo, pero no es la solución, porque siempre quedará esa herida mal cerrada que no me ayudó a curar, sino que siempre ayudó a que no cerrara nunca.
Cuando pienso todo eso, de verdad lo odio.
Lo odio porque siempre logra retenerme a su lado, haciéndome creer que soy importante, que soy única... que soy para él.
Lo odio porque también logra hacerme sentir que no es así. Al no querer ningún compromiso conmigo, siento que me está diciendo que no soy suficiente mujer para él, que algo dentro de mi no está a su altura, que no valgo. A veces, me parece que esa es la excusa que tiene para ser un dolor de estómago. Nunca me responde los "te amos", aunque después jure que sí lo hace ¿cómo creerle?. Cuando hablo con él, y lloro y le explico lo que su comportamiento me hace... me mira fijamente sin decir nada, después cambia el tema o dice que está cansado y quiere dormir, como si no hubiera escuchado ninguna palabra de lo que dije. A veces le digo que lo único que me gustaría escuchar es un sincero "te quiero".. el cual dice después de que guardó silencio y por poco me pide que me vaya, y aún me reprocha que no puedo creerselo ¿cómo creerle?
A veces, me pongo muy triste, imaginando que estoy dentro de una relación muy destructiva y que no puedo salir de ella.
Quisiera conocer a alguien que de verdad me quiera, alguien que me aprecie y sentir que soy una mujer de verdad, no una sombra que llora todo el tiempo.
No tengo ánimos para conocer a nadie más, porque de igual forma, tengo miedo.
Tengo miedo de que los hombres se burlen de mi, de que me traten mal... pero lo que más miedo tengo, es conocer a alguien que me ame, me trate bien, con quien yo me sienta a gusto, con quien pueda charlar libremente... porque lo compararía todo el tiempo con la persona que yo amo, y estoy segura que esa persona, me buscaría después y yo, lo preferiría a él.
(...)
Indudablemente lo amo.
PERO... siempre hay un pero en todos lados, en todas las relaciones.. siempre existe ese maldito y estúpido "pero".
Su comportamiento y su actitud son extraños, me genera muchas dudas. Es perfecto, amable, tierno, carismático, comprensivo.. pero sólo mientras está conmigo, y como ya lo había dicho antes: sólo mientras él y yo lo sepamos.
No me permite abrazarlo ni besarlo en público, nisiquiera en algún lugar donde nadie nos conoce, sólo tengo derecho a ese privilegio cuando está solo conmigo. Ni qué decir de las demostraciones afectuosas frente a la familia... y es mucho MUCHO más restrictivo cuando quiero hacer una demostración afectuosa frente a sus amigos.
Me da miedo.
Su actitud me da miedo y me hace sentir humillada.
No cuando es amable conmigo, cuando sale conmigo y me confía muchas cosas de su vida, en esos momentos no tengo mente para pensar en ninguna otra cosa, en esos momentos nada me preocupa, el momento me parece perfecto. Pero cuando hace algo que me incomoda, cuando me evita en público, cuando guarda su distancia conmigo, cuando no me toma en cuenta para algunas actividades donde antes sí me consideraba, es cuando me lleno de miedo. No puedo evitar recordar todo lo que ha sucedido, aún cuando él me diga que lo olvide, yo no puedo. Ese viernes fue una experiencia traumática, puesto que quedé en evidencia frente a toda su familia, él no imagina la humillación que sentí, no puede comprenderlo, porque para él la situación no fue tan delicada, porque él no la vivió.
Cuando él me evita, cuando me deja plantada, cuando queda mal, cuando yo espero algo de su parte y no lo hace, revivo todo eso: me siento humillada.
¿Estoy mal? ¿debería olvidarlo y ya? ¿debería dejar de reprocharlo?
Ya pasó, terminó.. pero dejó una herida dentro de mí, una herida que jamás sanó completamente y que frecuentemente sangra... sangra y se ve reprochada por él.
Recuerdo que pidió disculpas... aunque no lo recuerdo con claridad, o sus disculpas no estuvieron a la altura de la situación. Yo hubiera esperado por lo menos un ramo de flores y una disculpa, hubiera esperado que una situación así no se repitiera, hubiera esperado su sinceridad y no su silencio; hubiera esperado que no volviera a mentir... y sin embarlo lo hizo.
Esa "disculpa" que él intentó, aquella que yo le pedí con tanto ahínco, aquella que yo esperaba, ese viaje, esa experiencia para pasar tiempo con él.. fue maravillosa, pero al final fue eclipsada por aquél velo de mentiras que él inventó. Mentiras que no me afectan directamente, pero que hicieron que disminuyera mi confianza hacia él... que me hicieron dar cuenta, de que él no confía en mi. Intentó enmendar un error con otro.
Mi confianza se vio disminuida... y qué decir de mi integridad.
Otra vez me sentí devastada, otra vez me sentí humillada.
Y ésta vez, él me regaló enojo, indignación. Me regaló silencio y distanciamiento.
En ambas ocasiones, yo sentí que me dejó sola.
Actualmente, me cuesta mucho trabajo confiar en él. Creo que es un completo desconocido. A veces siento que ya no me conoce tampoco a mi... pero yo estoy segura de que no tengo idea de quien sea él. Es una persona que me exige que olvide el pasado, haciéndome revivirlo en cada ocasión, sin hacer el mínimo esfuerzo por ayudarme a superarlo.
Me ayuda a olvidarlo, pero no es la solución, porque siempre quedará esa herida mal cerrada que no me ayudó a curar, sino que siempre ayudó a que no cerrara nunca.
Cuando pienso todo eso, de verdad lo odio.
Lo odio porque siempre logra retenerme a su lado, haciéndome creer que soy importante, que soy única... que soy para él.
Lo odio porque también logra hacerme sentir que no es así. Al no querer ningún compromiso conmigo, siento que me está diciendo que no soy suficiente mujer para él, que algo dentro de mi no está a su altura, que no valgo. A veces, me parece que esa es la excusa que tiene para ser un dolor de estómago. Nunca me responde los "te amos", aunque después jure que sí lo hace ¿cómo creerle?. Cuando hablo con él, y lloro y le explico lo que su comportamiento me hace... me mira fijamente sin decir nada, después cambia el tema o dice que está cansado y quiere dormir, como si no hubiera escuchado ninguna palabra de lo que dije. A veces le digo que lo único que me gustaría escuchar es un sincero "te quiero".. el cual dice después de que guardó silencio y por poco me pide que me vaya, y aún me reprocha que no puedo creerselo ¿cómo creerle?
A veces, me pongo muy triste, imaginando que estoy dentro de una relación muy destructiva y que no puedo salir de ella.
Quisiera conocer a alguien que de verdad me quiera, alguien que me aprecie y sentir que soy una mujer de verdad, no una sombra que llora todo el tiempo.
No tengo ánimos para conocer a nadie más, porque de igual forma, tengo miedo.
Tengo miedo de que los hombres se burlen de mi, de que me traten mal... pero lo que más miedo tengo, es conocer a alguien que me ame, me trate bien, con quien yo me sienta a gusto, con quien pueda charlar libremente... porque lo compararía todo el tiempo con la persona que yo amo, y estoy segura que esa persona, me buscaría después y yo, lo preferiría a él.
(...)
Tuesday, March 27, 2012
Recorte 3
Sigue atormentandome con su presencia porque yo se lo permito.
Me atrevo a decir que no sólo yo necesita de él... él también me necesita. He intentado cortar todo tipo de lazos con él, para que la herida sanara de una vez, para enterrar al muerto y punto, pero él llama, él pregunta, él me busca... y yo, simplemente no puedo negarme. No puedo. No quiero.
También sucede al revés.. tal vez la mayoría de las veces yo soy la que termina llamando, yo pregunto, yo lo busco. No puedo dejarlo. No quiero.
Mi comportamiento es absurdo. Es egoísta. Es ENFERMO.
Supongo que una relación así, es sumanente destructiva, pero no sé como dejarla. No quiero dejarla, lo admito.
Yo intento explicarme bajo mil excusas, pero no sé si alguien pueda comprenderme. Visité a una psicóloga por mucho tiempo y creo que no pudo hacerlo, no me ayudó con eso. Me hizo reconocer que era una obsesión, pero yo no lo etiquetaría de ese modo. He leído cientos de historias que hablan de amores obsesivos, enfermos y siento que no es mi caso. Tal vez dentro de muchos años, cuando lea ésto, diga lo contrario y acepte que era obsesión, pero por ahora, no.
Entre las historias que he leído, muchas hablan de "una razón de vida" y yo lo describo así: él es mi razón de vida.
Hay personas paras quienes su razón de vida son: sus hijos, sus padres, su empleo, su profesión, sus viajes, su religión, etc., no sé, cosas así. Para mi, es él.
Suena egoísta, pero todas las personas están aquí por alguien, o gracias a alguien. Se levantan por las mañanas siguiendo su sueño, sus anhelos, he escuchado a muchas personas decir que la razón por la que viven, por la que trabajan, por la que aguantan a un mal jefe, por la que aguantan un mal salario, es por sus hijos; ¿por qué se les hace raro o egoíesta que la razón por la que yo hago todas las cosas anteriores, sea por él? Me dicen que luche por mi, que lo haga por mi ¿por qué no le dicen lo mismo a las personas que lo hacen por sus hijos?. Tan fácil resulta ¿no?.
Yo considero mi propia vida, normal: me levanto por las mañanas, voy al trabajo, hago ejercicio, voy de compras, estoy con mi familia, etc, etc, etc... pero eso no me hace completamente feliz, esas son cosas que la gente hace y ya; sin embargo, él me hace sentir viva, él hace que los días valgan la pena, por él mi vida tiene un sentido, una misión, un objetivo. Soy feliz con él porque soy simplemente yo, porque hablar con él es transportarse a un universo perfecto, donde la paz reina, donde todo al rededor flota y no existe nada más que él y yo, porque me comprende en todas las formas que pueda imaginar, porque aún cuando no hablemos con la boca, nos entendemos con el cuerpo, con la mirada, con el pensamiento. Un abrazo suyo es aquél lugar donde el miedo no existe, donde las dudas se disipan, donde la seguridad prevalece y donde podría jurar que nada malo puede pasar. Él y yo somos la imperfección complementaria.
Siempre he creído esas historias cursis de que el alma gemela existe. Alguna vez llegué a pensar que la magia existe, que las vidas anteriores existen, que el destino existe, y por muy tonto o ridículo que suene: yo creo que él es mi alma gemela, esa que fue creada de una misma estrella, de una constelación igual, que viajó miles de kilómetros desde el espacio para dispersarse en la tierra, y corrió la suerte de que su esencia, su semilla cayera en el mismo país, en el mismo estado, en el mismo municipio... y hasta en la misma colonia.
No importa si se rien de mi, sé que él no es perfecto, al igual que yo no lo soy. Pero lo he aceptado con toda su imperfección, con sus errores y sus fallas.
(...)
Me atrevo a decir que no sólo yo necesita de él... él también me necesita. He intentado cortar todo tipo de lazos con él, para que la herida sanara de una vez, para enterrar al muerto y punto, pero él llama, él pregunta, él me busca... y yo, simplemente no puedo negarme. No puedo. No quiero.
También sucede al revés.. tal vez la mayoría de las veces yo soy la que termina llamando, yo pregunto, yo lo busco. No puedo dejarlo. No quiero.
Mi comportamiento es absurdo. Es egoísta. Es ENFERMO.
Supongo que una relación así, es sumanente destructiva, pero no sé como dejarla. No quiero dejarla, lo admito.
Yo intento explicarme bajo mil excusas, pero no sé si alguien pueda comprenderme. Visité a una psicóloga por mucho tiempo y creo que no pudo hacerlo, no me ayudó con eso. Me hizo reconocer que era una obsesión, pero yo no lo etiquetaría de ese modo. He leído cientos de historias que hablan de amores obsesivos, enfermos y siento que no es mi caso. Tal vez dentro de muchos años, cuando lea ésto, diga lo contrario y acepte que era obsesión, pero por ahora, no.
Entre las historias que he leído, muchas hablan de "una razón de vida" y yo lo describo así: él es mi razón de vida.
Hay personas paras quienes su razón de vida son: sus hijos, sus padres, su empleo, su profesión, sus viajes, su religión, etc., no sé, cosas así. Para mi, es él.
Suena egoísta, pero todas las personas están aquí por alguien, o gracias a alguien. Se levantan por las mañanas siguiendo su sueño, sus anhelos, he escuchado a muchas personas decir que la razón por la que viven, por la que trabajan, por la que aguantan a un mal jefe, por la que aguantan un mal salario, es por sus hijos; ¿por qué se les hace raro o egoíesta que la razón por la que yo hago todas las cosas anteriores, sea por él? Me dicen que luche por mi, que lo haga por mi ¿por qué no le dicen lo mismo a las personas que lo hacen por sus hijos?. Tan fácil resulta ¿no?.
Yo considero mi propia vida, normal: me levanto por las mañanas, voy al trabajo, hago ejercicio, voy de compras, estoy con mi familia, etc, etc, etc... pero eso no me hace completamente feliz, esas son cosas que la gente hace y ya; sin embargo, él me hace sentir viva, él hace que los días valgan la pena, por él mi vida tiene un sentido, una misión, un objetivo. Soy feliz con él porque soy simplemente yo, porque hablar con él es transportarse a un universo perfecto, donde la paz reina, donde todo al rededor flota y no existe nada más que él y yo, porque me comprende en todas las formas que pueda imaginar, porque aún cuando no hablemos con la boca, nos entendemos con el cuerpo, con la mirada, con el pensamiento. Un abrazo suyo es aquél lugar donde el miedo no existe, donde las dudas se disipan, donde la seguridad prevalece y donde podría jurar que nada malo puede pasar. Él y yo somos la imperfección complementaria.
Siempre he creído esas historias cursis de que el alma gemela existe. Alguna vez llegué a pensar que la magia existe, que las vidas anteriores existen, que el destino existe, y por muy tonto o ridículo que suene: yo creo que él es mi alma gemela, esa que fue creada de una misma estrella, de una constelación igual, que viajó miles de kilómetros desde el espacio para dispersarse en la tierra, y corrió la suerte de que su esencia, su semilla cayera en el mismo país, en el mismo estado, en el mismo municipio... y hasta en la misma colonia.
No importa si se rien de mi, sé que él no es perfecto, al igual que yo no lo soy. Pero lo he aceptado con toda su imperfección, con sus errores y sus fallas.
(...)
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