Miro hacia afuera de ésta misma habitación desde donde siempre he mirado hacia afuera desde que comencé a escribir, hace unos 10 años.
Veo que nada ha cambiado del todo.
Comparando el tiempo anterior con la actualidad, no podría decidir si me encuentro mejor o peor a como estaba hace 10 años... al menos, en aquél entonces, tenía conmigo a mi soledad compañera. Ahora siento que ella misma me rehúye.
Me sentía a gusto en su cálida compañía, día tras día, ella siempre junto a mi; me hablaba, me hacía amena su compañía. Recuerdo que pasaba horas enteras contemplando su maravillosidad, ella y yo en mi cuarto, leyendo un libro, esculcando entre las vísceras en busca de sentimientos transmisibles. Estuvo conmigo gran parte de la carrera, siendo siempre mi compañera, en casa estuvo conmigo cada momento... hasta que me obligaron a dejarla.
La evité cuanto más pude, la dejé de lado.
Y ella lentamente fue cediendo, hasta que se marchó.
Me acostumbré al transitar de la gente, a la voz sonora de sus palabras, a la embriaguez de sus reuniones, al calor de su compañía. Rodeada de personas vacías que obligaron a mi mejor amiga a marcharse, a llevar su inspiración a otro lugar.
Pero ahora, las personas se han ido, las embriagantes reuniones han terminado dejando solamente el vacío de su inpresencia. No existe nadie, ni la soledad en quien pueda ya confiar.
Ella está cerca, pero siempre me ignora, ya no me susurra palabras cálidas de esperanza, ya no me muestra la majestuosidad del mundo viviendo con ella.
Ha dado paso al vacío.
Me juega bromas pesadas que me invitan a no dormir, que llenan de veneno mi cabeza siempre punzante, mi dolorido corazón siempre vacío. Y la veo, la veo burlarse de mi, siempre atenta a mis convulsiones nocturnas, cuando lloro y me desgarro sientiendo el frío del vacío, haciendo sordos mis gritos y lamentos, haciendo ciegos mis ojos a la esperanza.
¿Qué puedo sentir? De día miro a mi alrededor y ella está lejos, mis sentimientos se han escapado de mi interior, no hay tristeza, no hay júbilo, no hay amor, no hay esperanza. Sólo puedo ver el vacío, la inmensidad del mundo que ya no alberga nada para mi, que pasa intransigente, que poco le importa lo que yo pueda hacerle, de lo que pueda valerme a través de él. Un mundo que ya no me ofrece nada, nisiquiera tranquilidad, donde puedo observar el amor, la dulzura y la misericordia de los demás pero no para conmigo, donde ya no puedo sentir nada, ni la pasión desbordante al dar un beso, ni la alegría al ver a los pequeños jugar. No anhelo nada, no espero nada, no me interesa nada.
Despierto cada día no con la esperanza de vivir, sino con la esperanza de un cambio que haga mella en mí. La esperanza vaga de recuperar una esperanza.
Mi soledad se fue dejando tras de sí un enorme vacío.
Xkánda.
Saturday, December 25, 2010
Sunday, December 19, 2010
Sacrílego
Es enfermizo. Sí, ya lo había pensado, ya me lo habían dicho.
Es aberrante y sacrílego si quieres, hacer una comparación con Dios mismo.
Dios no existe, a menos que seas tú...
Hace 9 años que conozco esa figura y me quedé prendada de él como un imán al metal, me atrajo a él, me fundí consigo mismo. No puedo despegarme mucho tiempo, no sobreviviría ni un par de semanas lejos de su cuerpo.
El tiene ese poder sobre mi, el poder de decidir la fecha exacta de mi muerte, el día en que la oscuridad reinará en mi vida y terminaré cayendo a un abismo. Tal como un dios lo haría.
Para obtener mi vida eterna, necesito comer de él. Saborear su carne con mi lengua, repasarla con mis labios, beber de él; su sangre, su saliva calman la sed en mi alma. Vivo para ello, vivo de ello. Mi cuerpo no podría soportar alimentarse de otra cosa que no sea su cuerpo, su vida me da vida, su alegría invade mi cuerpo a veces sin vida y regreso en sí.
Me alejo por un tiempo y experimento la muerte lentamente. Mis ideas huyen de mi cerebro, mis fuerzas se alejan de mi, el sopor y cansancio inundan mis ojos y envenenan mi mente, logrando finalmente que caiga, que no pueda levantarme otra vez... Vivo pero al mismo tiempo estoy muerta, carente de sentimientos, carente de emoción, sin voz ni llanto, sin un aliento que de un indicio de vida en mi, la felicidad se esfuma y todo parece tan lejano, mis ojos se secan y soy incapaz de ver el color del mundo, de sentir el viento por mis mejillas, de derramar ninguna lágrima. Mi corazón se contrae expulsando de sí todo grito de sangre, todo el dolor que es incapaz de soportar se derrama por mi pecho quemando mi piel, lastimando mi cuerpo.. mientras yo, silenciosa espectadora.. no puedo hacer más que observar...
En tanto él regresa con esa luz en su mirada, esa vida en su alma, ese sabor en sus labios... y me besa otra vez y me alimento de su vida y vuelvo a vivir, vuelvo a nacer, vuelvo a encontrar la felicidad perdida y a unirme nuevamente a su cuerpo, a fundirme con él otra vez...
Hasta que vuelva a perderme nuevamente, hasta que mi corazón muera de nuevo, presa de su capricho y su divinidad ridícula, como hacen los dioses.. jugar precariamente con sus siervos, otorgar vida para después quitarla a placer, otorgar felicidad para después dejar miseria y dolor.
Dios no existe, a menos que sea él...
Xkánda.
Es aberrante y sacrílego si quieres, hacer una comparación con Dios mismo.
Dios no existe, a menos que seas tú...
Hace 9 años que conozco esa figura y me quedé prendada de él como un imán al metal, me atrajo a él, me fundí consigo mismo. No puedo despegarme mucho tiempo, no sobreviviría ni un par de semanas lejos de su cuerpo.
El tiene ese poder sobre mi, el poder de decidir la fecha exacta de mi muerte, el día en que la oscuridad reinará en mi vida y terminaré cayendo a un abismo. Tal como un dios lo haría.
Para obtener mi vida eterna, necesito comer de él. Saborear su carne con mi lengua, repasarla con mis labios, beber de él; su sangre, su saliva calman la sed en mi alma. Vivo para ello, vivo de ello. Mi cuerpo no podría soportar alimentarse de otra cosa que no sea su cuerpo, su vida me da vida, su alegría invade mi cuerpo a veces sin vida y regreso en sí.
Me alejo por un tiempo y experimento la muerte lentamente. Mis ideas huyen de mi cerebro, mis fuerzas se alejan de mi, el sopor y cansancio inundan mis ojos y envenenan mi mente, logrando finalmente que caiga, que no pueda levantarme otra vez... Vivo pero al mismo tiempo estoy muerta, carente de sentimientos, carente de emoción, sin voz ni llanto, sin un aliento que de un indicio de vida en mi, la felicidad se esfuma y todo parece tan lejano, mis ojos se secan y soy incapaz de ver el color del mundo, de sentir el viento por mis mejillas, de derramar ninguna lágrima. Mi corazón se contrae expulsando de sí todo grito de sangre, todo el dolor que es incapaz de soportar se derrama por mi pecho quemando mi piel, lastimando mi cuerpo.. mientras yo, silenciosa espectadora.. no puedo hacer más que observar...
En tanto él regresa con esa luz en su mirada, esa vida en su alma, ese sabor en sus labios... y me besa otra vez y me alimento de su vida y vuelvo a vivir, vuelvo a nacer, vuelvo a encontrar la felicidad perdida y a unirme nuevamente a su cuerpo, a fundirme con él otra vez...
Hasta que vuelva a perderme nuevamente, hasta que mi corazón muera de nuevo, presa de su capricho y su divinidad ridícula, como hacen los dioses.. jugar precariamente con sus siervos, otorgar vida para después quitarla a placer, otorgar felicidad para después dejar miseria y dolor.
Dios no existe, a menos que sea él...
Xkánda.
Thursday, November 18, 2010
La importancia de ser "Uno Mismo"
"Sé tu misma" me dijeron alguna vez... "Es tu chispa lo que da alegría al mundo, lo que te hace única y especial"...
Ser yo misma...
Ser yo misma..
¿Cual es esa "idiótica" chispa que dicen? ¿esa tontería tiene algún significado? ¿acaso tiene algún valor?
Ser uno mismo, a muchas personas les funciona puesto que tienen carisma, tienen ese "no sé que" que alegra la vida de las personas, que hace el mundo más llevadero, que sea más "ameno".
Ser uno mismo... ¿qué rayos significa eso?
Si uno es un estúpido ogro gris, amargado, renegón e irritante ¿es bueno que sea "él mismo"?
¿Cómo se atreven a decirme que sea "Yo misma" cuando por ser "Yo misma" me rechazan tanto?
La peor idiotez fue decirme que la gente disfruta mi simpática presencia y simplona alegría que es el ser "Yo misma" días después de enterarme que organizaron un campamento, con toda la comidilla incluida.. y saber que planearon todo tan minuciosamente para que YO NO ME ENTERARA.. ¿por qué? porque por ser "Yo misma" todos me tienen en un cierto concepto que a nadie le agrada y por eso me evitaron..
De súper lujo ser "uno mismo"!!
Xkánda.
Ser yo misma...
Ser yo misma..
¿Cual es esa "idiótica" chispa que dicen? ¿esa tontería tiene algún significado? ¿acaso tiene algún valor?
Ser uno mismo, a muchas personas les funciona puesto que tienen carisma, tienen ese "no sé que" que alegra la vida de las personas, que hace el mundo más llevadero, que sea más "ameno".
Ser uno mismo... ¿qué rayos significa eso?
Si uno es un estúpido ogro gris, amargado, renegón e irritante ¿es bueno que sea "él mismo"?
¿Cómo se atreven a decirme que sea "Yo misma" cuando por ser "Yo misma" me rechazan tanto?
La peor idiotez fue decirme que la gente disfruta mi simpática presencia y simplona alegría que es el ser "Yo misma" días después de enterarme que organizaron un campamento, con toda la comidilla incluida.. y saber que planearon todo tan minuciosamente para que YO NO ME ENTERARA.. ¿por qué? porque por ser "Yo misma" todos me tienen en un cierto concepto que a nadie le agrada y por eso me evitaron..
De súper lujo ser "uno mismo"!!
Xkánda.
Monday, November 15, 2010
Un dia en el infierno
Cada quien tiene su concepto de infierno, cada cultura tiene su propio infierno, cada persona ha vivido su propio infierno... tal vez alguna vez.
Yo viví uno.
Hace no tantos días, comenzó.
Era un sábado por la noche, desde tiempo atrás yo tenía un mal presentimiento... estaba viviendo en el purgatorio si se puede decir, aunque no es tan usual que las almas vivan primero el purgatorio para pasar al infierno después...
Viví el clavario, la agonía que precede la muerte, aunque sin morir.
Derramé todas las lágrimas que pude, desgarré mis sábanas del dolor, grité en silencio... temblaba sin parar.. todo a mi alrededor daba vueltas, aunque no veía más que la oscuridad de mi habitación... una opresión crecía en mi pecho y los nudos en mi garganta se hacían mas fuertes.
Y comprobé mi mayor temor... y ahí comenzó todo.
Eran cerca de las 10pm del sábado y yo tenía cerca de 3 horas en cama, llorando, gritando y sintiendo que moría... comencé a pensar en la puerta falsa, la salida fácil... era tentadora pero me daba miedo... Tomé la navaja que siempre guardo en algún lugar de mi habitación y la deslicé sobre mis brazos... no muy profundo para no tocar venas ni arterias, sólo lo suficiente para herirme y sentir el dolor, para calmarme... pero no podía sola.
Salí de mi habitación para encontrarme con mi madre, le pedí que me dejara dormir con ella, porque el miedo, la ansiedad y el dolor en mi pecho no se iban, necesitaba que alguien me escuchara...
Después de un rato, cerca de las 2am sólo escuchaba su respiración pausada, señal de su descanso, su sueño.. mientras yo sólo contemplaba la oscuridad de su cuarto..
Regresé a mi habitación para intentar llorar un rato más y así drenar poco a poco el dolor.. pero no pude. El dolor crecía en mi pecho, sentía como espinas atravesadas por todo mi pecho, mi estómago hecho un nudo.. y mis ojos secos.
Vi las horas pasar, las 2am, las 3:00, las 4:00, las 5:00, las 6:00 mientras yo sólo podía observar el techo para evitar sentir dolor, para evitar pensar.. si cerraba los ojos sentía que me moría.
A las 7am, el dolor, el cansancio y el sueño lograron hacerme cerrar los ojos..
A las 8am vi la luz del día entrar por mi ventana y no pude volverme a dormir.
Me levanté y sentí que el día transcurría lentamente, de cualquier forma yo no tenía prisa por vivirlo. Me movieron de aquí para allá, escuchaba que todos hablaban pero realmente no entendía lo que decían.
Veía el mundo pasar como desde una ventana, nada podía perturbarme, nada me hacía volver el rostro. Había luz pero no me quemaba, hacía calor pero sólo sentía frio.
Sólo sentía el ardor de mi pecho, quería dormir pero no podía cerrar los ojos, quería tomar agua pero mi garganta se negaba a abrirse, quería comer pero mi boca se negaba a masticar. Tenía tanta hambre, sed y sueño pero mi cuerpo se negaba a ello, a servirse. Sólo miraba a mi alrededor, sin saber realmente qué es lo que sucedía, la gente me hablaba y yo balbuceaba algo para que me dejaran en paz...
Hasta que por fin... lloré, mis ojos se destrabaron y de ellos volvió a emanar agua que enjugaba las heridas de mi corazón, mi pecho sentía alivio pero mi alma seguía sufriendo.. Lloré, lloré tanto que mis labios se reventaron, mis ojos se hincharon y se me terminó la voz. Lloré tanto que no sabía que hacer para no perder el control..
Y después, otra vez sólo dolor.
Se hizo de noche y tenía miedo de la oscuridad, sabía que sería otra noche de desesperanza, de dolor, de insomnio, queriendo dormir sin éxito alguno, queriendo llorar sin poder exprimir lágrimas, teniendo hambre y sed sin poder comer y beber...
Me acosté presa de mis pensamientos, presa del dolor, mirando el techo una vez más sin intentar cerrar los ojos para disminuir el dolor..
Hasta que una llama de esperanza iluminó la habitación.
Una minúscula braza, una chispa entró a dispersar la oscuridad...
El infierno se terminó, y pude dormir un poco... Esperando que esa chispa no muriera.
Xkándä
Yo viví uno.
Hace no tantos días, comenzó.
Era un sábado por la noche, desde tiempo atrás yo tenía un mal presentimiento... estaba viviendo en el purgatorio si se puede decir, aunque no es tan usual que las almas vivan primero el purgatorio para pasar al infierno después...
Viví el clavario, la agonía que precede la muerte, aunque sin morir.
Derramé todas las lágrimas que pude, desgarré mis sábanas del dolor, grité en silencio... temblaba sin parar.. todo a mi alrededor daba vueltas, aunque no veía más que la oscuridad de mi habitación... una opresión crecía en mi pecho y los nudos en mi garganta se hacían mas fuertes.
Y comprobé mi mayor temor... y ahí comenzó todo.
Eran cerca de las 10pm del sábado y yo tenía cerca de 3 horas en cama, llorando, gritando y sintiendo que moría... comencé a pensar en la puerta falsa, la salida fácil... era tentadora pero me daba miedo... Tomé la navaja que siempre guardo en algún lugar de mi habitación y la deslicé sobre mis brazos... no muy profundo para no tocar venas ni arterias, sólo lo suficiente para herirme y sentir el dolor, para calmarme... pero no podía sola.
Salí de mi habitación para encontrarme con mi madre, le pedí que me dejara dormir con ella, porque el miedo, la ansiedad y el dolor en mi pecho no se iban, necesitaba que alguien me escuchara...
Después de un rato, cerca de las 2am sólo escuchaba su respiración pausada, señal de su descanso, su sueño.. mientras yo sólo contemplaba la oscuridad de su cuarto..
Regresé a mi habitación para intentar llorar un rato más y así drenar poco a poco el dolor.. pero no pude. El dolor crecía en mi pecho, sentía como espinas atravesadas por todo mi pecho, mi estómago hecho un nudo.. y mis ojos secos.
Vi las horas pasar, las 2am, las 3:00, las 4:00, las 5:00, las 6:00 mientras yo sólo podía observar el techo para evitar sentir dolor, para evitar pensar.. si cerraba los ojos sentía que me moría.
A las 7am, el dolor, el cansancio y el sueño lograron hacerme cerrar los ojos..
A las 8am vi la luz del día entrar por mi ventana y no pude volverme a dormir.
Me levanté y sentí que el día transcurría lentamente, de cualquier forma yo no tenía prisa por vivirlo. Me movieron de aquí para allá, escuchaba que todos hablaban pero realmente no entendía lo que decían.
Veía el mundo pasar como desde una ventana, nada podía perturbarme, nada me hacía volver el rostro. Había luz pero no me quemaba, hacía calor pero sólo sentía frio.
Sólo sentía el ardor de mi pecho, quería dormir pero no podía cerrar los ojos, quería tomar agua pero mi garganta se negaba a abrirse, quería comer pero mi boca se negaba a masticar. Tenía tanta hambre, sed y sueño pero mi cuerpo se negaba a ello, a servirse. Sólo miraba a mi alrededor, sin saber realmente qué es lo que sucedía, la gente me hablaba y yo balbuceaba algo para que me dejaran en paz...
Hasta que por fin... lloré, mis ojos se destrabaron y de ellos volvió a emanar agua que enjugaba las heridas de mi corazón, mi pecho sentía alivio pero mi alma seguía sufriendo.. Lloré, lloré tanto que mis labios se reventaron, mis ojos se hincharon y se me terminó la voz. Lloré tanto que no sabía que hacer para no perder el control..
Y después, otra vez sólo dolor.
Se hizo de noche y tenía miedo de la oscuridad, sabía que sería otra noche de desesperanza, de dolor, de insomnio, queriendo dormir sin éxito alguno, queriendo llorar sin poder exprimir lágrimas, teniendo hambre y sed sin poder comer y beber...
Me acosté presa de mis pensamientos, presa del dolor, mirando el techo una vez más sin intentar cerrar los ojos para disminuir el dolor..
Hasta que una llama de esperanza iluminó la habitación.
Una minúscula braza, una chispa entró a dispersar la oscuridad...
El infierno se terminó, y pude dormir un poco... Esperando que esa chispa no muriera.
Xkándä
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